De una de las cosas que charlamos en ese aula con Rubén y Vicky fue de Remo Pignoni. Remo fue un pianista rafaelino que a los 43 años se hartó de tocar música de otros y en cinco años intensos compuso lo que sería toda su obra. Cuando se agotó su depósito de creación dejó de componer. Muy digno el señor. En 1981 graba en piano solo algunas de sus composiciones que salen al mercado en un disco de vinilo que se llamó De lo que tengo. En la cubierta se lo ve a Remo en medio de un bosquecito de eucaliptus vestido con saco y corbata y una sola mano en el bolsillo. Una imagen extraña e incómoda, digna de esas épocas en las que la ola del diseño gráfico todavía no había invadido y embellecido todo a su paso, y a su vez formateado y eliminado de forma tiránica las singularidades y aberraciones.