A veces ciertos cuerpos particularmente receptivos y sensibles, invadidos por presencias inexplicables, son llevados a actuar según patrones de conducta poco claros. Extrañamente, en muchas oportunidades, resulta que los cuerpos impelidos por estas fuerzas manifiestan a la perfección un estado de ánimo general compartido por un grupo de personas, un clima emocional que puede llegar a representar incluso a un extenso conjunto social. La inmensa mayoría de las veces los episodios pasan desapercibidos o se confunden en el ridículo. Incluso cuando, por azar, alguien consigue registrar alguno de ellos, el resultado puede parecer un montaje intencionado.