Juan es uruguayo. Hay dos formas principales de llegar al Uruguay desde la provincia de Santa Fe. Una, conducir hacia el sur por la autopista a Buenos Aires y después tomarse un ferry que cruza el río más ancho del mundo, el de la Plata, hacia las ciudades uruguayas de Carmelo, Colonia o Montevideo; la otra, cruzar el Paraná por alguna de las conexiones que tiene la provincia de Santa Fe con Entre Ríos: por el puente Nuestra Señora del Rosario o por el túnel subfluvial que une las ciudades de Santa Fe y Paraná, pasaje más fantástico e irreal, siempre favorito de los niños. Existe el mito popular que dice que se eligió construir un túnel (obra mucho más costosa que un puente) porque este tipo de construcción quedaría protegida de bombardeos en una eventual guerra. Las razones en realidad son menos espectaculares pero quizá más inquietantes: el espacio aéreo y los espejos de los ríos son propiedad del Estado Nacional, mientras que las zonas por debajo de los lechos son jurisdicción provincial. El túnel subfluvial fue producto de un tratado entre las provincias de Santa Fe y Entre Ríos luego de que el Estado Nacional rechazara una serie de proyectos para construir un puente. Es decir, una ruta a través de su propiedad, el aire. Pero bajo tierra el Estado Nacional no tenía nada que hacer.