Unas señoras de pelo blanco en la ciudad santafesina de Rafaela consiguen sus entradas para ver en carne y hueso a la mítica y ya entrada en años Olga Zubarry. Se dirigen al lugar que indican los tickets y toman asiento en unas mesas. En lugar de encontrarse a una señora hablando parsimoniosamente de su vida, las sorprende una descontrolada banda de rock con letras surrealistas y un cantante de movimientos imprevisibles. Era Olga Zubarry, la banda de rock. Después del espectáculo los jóvenes músicos se acercan al descolocado grupo de señoras entre el público juvenil y le piden disculpas: Olga Zubarry, la actriz, no aparecería en el escenario, nunca se había planificado semejante cosa.