Estábamos entrando en abril, pero el calorcito que nos tocó aquel día tenía todavía un pie en el verano del 2012. Mientras Godoy se prolongaba más allá del límite municipal de Rosario, desde la caja de la chata, en el espacio entre galpón y galpón, veíamos de vez en cuando pedacitos de vías: los únicos restos del trazado del Ferrocarril Oeste Santafesino. En la casa del Tano Viamonte –que además es el lugar donde los Santitos graban sus discos– el clima era de camaradería. Después del toque, guiados por batero y guitarrista, compramos unos salamines y unas cervezas en un mercadito a la vuelta y caranchamos todo alrededor de una mesa en el patio.